Una Historia De La Vida Real!! Me Pasó a Mi, Le Puede Pasar A Usted!

Acudì a casa de Diego por solicitud de una paciente de años atrás. Me llamó desesperada porque su amiga Mariela no sabía que hacer.

Llegué hacia las 10:30 de la noche y este fue su relato inicial… “No quiero levantarme de la cama..”; esa noche no quiso hablar, respondía con monosílabos. Tres días después asì comenzo:

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“Me acosté como todas las veces, hacia las 11 de la noche después de ver una película, ni siquiera recuerdo el nombre, pero me ayudó por unos momentos a olvidarme del cansancio y de la angustia de saber que había tenido un día más sin resultados, sin esperanza alguna de conseguir que alguien me contratara. Tengo dos carreras universitarias; las lleve a cabo simultáneamente por mi pilera como estudiante. Comencé primero la arquitectura y seis meses después la ingeniería civil, tengo dos especializaciones pertinentes a mi formación académica y cursos a más no poder. Después de terminar mi primera carrera y sin haberme aún graduado de la segunda me presenté a una empresa de mucho prestigio a nivel nacional y me contrataron como ingeniero auxiliar, casi no lo logro, mi perfil en ese momento era muy alto, pero la psicóloga dio un muy buen concepto y me salvo. Después me nombraron como coordinador de varias de las obras que tenía la empresa a lo largo de la geografía colombiana, aún no me había casado y por tal razón no era inconveniente permanecer por semanas enteras en los sitios más inhóspitos”

“Así pasaron trece años, hasta que apareció Mariela, en una hermosa tarde frente al mar, fue amor a primera vista, le propuse matrimonio y casi sin darnos cuenta ya estábamos esperando a Santiago. Me encontraba selva adentro y allí me enteré de las dificultades del parto, tres días después cuando me llegó la noticia con un mulero. Ahí comenzó mi angustia y el estrés. Y me sentí inútil, inútil no para desempeñar este trabajo, la inutilidad comenzó cuando tuve que pedir una licencia no remunerada para atender a mi familia, las vacaciones las había pedido cuando me case. Pase a la gerencia de la empresa a legalizar mi permiso y me sentí desvalorizado; frente a mi habían dos profesionales más, recién contratados. Uno con una maestría específica en un área de trabajo determinada, perfil exigido por los avances de la tecnología y una joven dama, hermosa por cierto con un doctorado en España”.

“Había ido a entrevistarme con el jefe para solicitarle además de mi licencia, el traslado para la oficina principal, en estos momentos la idea de continuar en campo lejos de mi familia no me era agradable, ni posible. Frente al dueño de la compañía por primera vez me di cuenta que estaba completamente desactualizado. Eso argumentaba el gran señor que era mi jefe. Mis explicaciones no valían para nada, la discusión se puso muy acalorada y actué bajo el primer impulso. Sin pensarlo dos veces grité, gritè por todo el dolor que estaba sintiendo en esos momentos, mi hijo era prematuro, requería de atención especial y en medio del altercado del cual fueron testigos todos los de la empresa, saque toda mi emocionalidad y renuncie. Fui un arrogante reactivo, ahora lo reconozco; creí que con todos los conocimientos que tenía me sería fácil unos días después, cuando mi esposa e hijo estuvieran recuperados conseguir un empleo mejor. Yo era una persona de amplia experiencia y buena formación. Mariela, además de todo lo que significo la cirugía de parto que la tuvo al borde de la muerte entro en depresión pos parto. No le pude contar que había renunciado y me encontraba engrosando la fila de los desempleados del país aunque tenía la esperanza que era cuestión de días para resolver el problema”.

Durante 18 meses estuvo entregando hojas de vida, llamando a los amigos, esos con los que compartía momentos agradables en aquella época donde todo le era fácil. Provenía de familia de estrato medio alto y nunca le falto absolutamente nada. Ahora sus viejos ya no estaban y sus dos hermanos se fueron a probar suerte a Estados Unidos, en estos momentos en recesión económica, tienen tiempos no tan buenos.

“Claro que hice el intento en dos oportunidades de volver a la empresa donde de manera arrogante había renunciado aunque me había enterado que ese mismo día, había tenido remplazo. Pero solo llegué a la portería”.

“Estos largos meses han sido de desespero total”, comentaba días después; “al principio soñaba con encontrar un trabajo, que me levantaba, Mariela me acompañaba con el desayuno y al caer la tarde volvía a casa y paseaba con mi hijito de la mano. Pero solo eran lindos sueños, sueños que al despertar me llenaban más de angustia”.

Mariela se entero de su arrogancia tres meses después cuando no se lo pudo ocultar, se les acabaron los ahorros y él ya no madrugaba. Cuando se enteró del embarazo, había cambiado de vehículo y el estrenar ultimo modelo le había dejado endeudado. También pagaba la casa.

Diego tenía una postura derrotista, tenía baja tolerancia a la frustración, ansiedad, baja autoestima y depresión. Eisenberg y Lazarsfeld (1938) destacan las reacciones de carácter depresivo como uno de los efectos principales provocados por el desempleo sobre personalidad. El deterioro del estatus social causados por la pérdida del puesto de trabajo le provocaron un sentimiento de incapacidad personal y se sentía culpable. Nunca había pensado que pudiera sentirse desestimado. Al contrario era una persona que tenía muchas conductas narcisistas. A nivel familiar el gran logro fue el reencuentro con Mariela; con ella las relaciones estaban deterioradas, escasamente se hablaban porque tuvieron momentos de agresión verbal constante.

El cambiar de actitud frente a la vida fue un proceso muy interesante, aquí estuvo presente la programación neurolingüística. Diego había perdido incluso el habito de leer que tenía cuando comenzó su universidad. Hoy Diego ve la vida de otra manera; ahora sonríe y en su sonrisa hay esperanza. Hace unos días por el chat escribió: “Un viejo amigo me pidió que le ayudara con un diseño hidráulico y me entregò su PC porque no tengo uno propio. A raíz de esta responsabilidad, por necesidad y obligado a quedarme en casa comencé a actualizarme en las TIC,fue difícil porque me faltaba practica, pero me volví a sentir útil, hoy con todo el conocimiento que he obtenido, con buena actitud, perseverancia, voluntad y motivación pude comenzar a defenderme como diseñador. En esto no tenía ninguna práctica, excepto cuando estuve en la Universidad”

Amigo: Hoy, aunque tengamos mucha experiencia, con pergaminos en mano no es fácil encontrar un empleo, menos para los que a Dios gracias llegamos al cuarto piso o al quinto. Pensemos en èsto: Primero, al comenzar no nos contratan porque no tenemos experiencia.Luego cuando la obtenemos, con el paso de los años, entonces ya no nos necesitan! Segundo, la experiencia tiene que ser especifica. Tercero, Si tenemos mucha formación el perfil es muy alto. Cuarto, cuando vamos a solicitar empleo, vemos que en Colombia no hay buen servicio al cliente, que hay gente inhumana, nos hacen sentir como si pidiéramos limosna, Diego dice “pasè días enteros haciendo largas colas, incluso pagando por un cupo o un formato”. Quinto, presentamos hojas de vida y hasta entrevistas y ni siquiera tienen la delicadeza de llamar para informarnos que el proceso ya paso y no fuimos escogidos. Pasan horas enteras frente al teléfono o con el celular en la mano esperando una llamada. Sexto, la remuneración no es la adecuada para la exigencia que hacen.

Afrontar los cambios no es fácil, pero los cambios son buenos, cambiamos de paradigmas, mapas mentales y a la postre llegan las satisfacciones; Diego ahora trabaja desde su casa, eso si,tiene una exigencia y una disciplina adquirida a la fuerza para èsto, pero por sobre todas las cosas puede compartir tiempo grandioso con su familia.

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