Me enteré que mi hijo es homosexual

SENCILLAMENTE NO QUERIA ESCUCHAR Y HOY ME ENTERÉ QUE MI HIJO ES HOMOSEXUAL.

Creemos que es más importante hablar que escuchar. Aunque el objetivo de hablar es que nos escuchen, el paradigma es que quien habla es una persona activa y el que no lo hace es pasiva y jarta. El que es capaz de hablar claro y fuerte es el que llama la atención en una reunión, en una tertulia, etc., y es la persona que se recordará. El que no habla pasa desapercibido, sin iluminar su sombra.

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Hace un tiempo llego a mis manos el libro Ontología del Lenguaje de Rafael Echevarría. Hoy quiero recordar un aparte del capítulo 5 “Escuchar el lado oculto del Lenguaje”. “ Las personas están empezando a aceptar que escuchan mal. Reconocen que, a menudo, les es difícil escuchar lo que otros dicen y que tienen dificultades en hacerse escuchar en la forma que desearían. Ese dominio existe en todos los dominios de nuestras vidas”. No hay comunicación efectiva sino hay escucha efectiva. Afortunadamente hay muchas personas dedicadas a escribir y a concientizar a esta humanidad de la importancia de cambiar ese habito, el de escuchar activamente.
Hago énfasis en la necesidad de escuchar; mejor, eso es lo que predico, le enfatizo a mis pacientes cuando tienen problemáticas consigo mismo, con la pareja, con los hijos y a mis alumnos, cuan importante es esto es para resolver cualquier dificultad, destaco que es muy importante además ser proactivo (Anticiparnos a los hechos).
Si supiéramos escuchar no estaríamos cuestionándonos, aquí dos ejemplos: El primer caso, un padre con voz angustiosa me dijo: “por qué no quise escuchar cuando me dijeron que mi hijo estaba en malos pasos”. “Hoy me enteré, porque me lo confesó, mi hijo me dijo que era homosexual, tiene 19 años, hace la carrera de medicina y mirándome a la cara me lo gritó. No concibo a un hijo homosexual, además soy homofóbico. Seguramente tuve la culpa, me separé y ahora tengo otra familia, mi hijo pasa un tiempo con la madre, más al cuidado de los abuelos maternos y por temporadas conmigo; hace unos años me comenzaron a hacer algunos comentarios para que me enterara que mi hijo no era normal porque era gay y no quise escuchar me negué rotundamente a que esto me pudiera estar pasando a mí. Y ahora me acabo de enterar, mejor dicho hoy si lo escuché y me encuentro con sentimientos encontrados, siento que lo quiero pero también lo desprecio. Mi hijo se inicio con un vecino que le prestaba películas de homosexuales y éste individuo lo sedujo desde que tenía 13 años, al comienzo, ahora recuerdo, mi hijo me decía que lo llevara conmigo y yo como comenzaba una nueva relación no quise escucharlo”
Por otro lado está el relato de la madre angustiada: “Me acabo de enterar que mi hijo consume marihuana, él ya no es el mismo chico, ahora más grande y con ideas completamente diferentes. Al enfrentarlo porque por primera vez me atreví a revisarle sus pertenencias, la respuesta que dio fue: ustedes son mis papás y tienen otros vicios, vicios que aparentemente no están mal ante la sociedad pero son peores, como el cigarrillo (mi esposo fuma muy de vez en cuando). La marihuana dijo, es algo natural y no afecta mi vida ni la de nadie, no sé por qué le ponen tanta alharaca. Mi esposo me lo había venido insinuando y no quise escucharlo, cuando me llamó a que habláramos del asunto, simplemente fue más cómodo ignorarlo”.
Escuchar dirige todo el proceso de la comunicación, durante muchos años le hemos dado poca importancia al escuchar , normalmente suponemos que para escuchar a otras personas solamente nos exponemos a lo que dicen y nos sentimos inferiores sino somos los que tomamos la vocería. Escuchar no es oír; oír es un fenómeno biológico, se le asocia a la capacidad de distinguir sonidos en nuestras interacciones con el medio (las personas) . Escuchar es completamente diferente, escuchar no es oír. Escuchar pertenece al dominio del lenguaje y se constituye en nuestras interacciones sociales con los otros.
La diferencia es que cuando se escuchamos generamos un mundo interpretativo. El acto de escuchar siempre implica comprensión y allí están implícitos valores como la humildad, tolerancia, respeto, comprensión y Actitud Positiva.

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