EL YO ACUSADOR, NO NOS PERMITE TENER UNA ACTITUD POSITIVA

Cuantas veces nos hemos dicho: “Por qué soy tan estúpido, por qué lo hice?, por qué le di tanto?, por qué permití que me maltratara? Por qué no fui capaz de… Por qué lo deje? Por qué lo escogí? Por qué tome esta decisión?, por qué no lo quise más, no lo abrace? no le dije que lo amaba? No le pedí disculpas, no lo perdone?; y otras tantas preguntas que solemos hacernos y nos perturban. A todos nos pasó alguna vez en la vida, a otros, aún a pesar de los años, de la madurez nos sigue pasando. Estos pensamientos nos han quitado el sueño, nos causaron y nos causan angustias.
Por qué nos culpamos? por qué nos angustiamos? por qué culparnos por el pasado que ya pasó y no tiene remedio?. Por que culparnos por haber dado? , es cierto no lo merecía, pero y?; Por qué sentimos rabia con nosotros mismos? . Por qué seguimos en nuestro día a día con un pasado hecho presente en cada momento?. Estos episodios son de un pasado lejano o cercano, pero pasado. No fuimos capaces de hacer o haber hecho, si, es cierto, no escogimos la mejor opción, pero en ese momento creímos que lo era. Y así muchas son las culpas con las que aún cargamos en este proceso de nuestras vidas. Además, por si fuera poco, cargamos con las culpas de otros y con las que nos echaron cada vez que hicimos o dejamos de hacer.

Por todo lo anterior, también sentimos miedos; el miedo al rechazo, al fracaso, miedo cuando tenemos que hacer un cambio incluso el más insignificante de la vida, tenemos temor incluso al éxito porque sentimos además que no nos pertenece, no lo merecemos.

Nos están formando y desde muy niños nos han inculcado que debemos ser los mejores, no nos han formado para ser verdaderamente competentes sino para competir y es muy temprano aún cuando nos topamos con nuestros fracasos cuando con palabras negativas, esas palabras que nos generaron miedo, además, porque iban cargadas de autoritarismo de rabia, de desprecio, empezamos a sentir miedo y el miedo nos inhibe y sentimos temor. ese temor que esta ahí en nuestros actos con nuestros pensamientos. Vienen a nuestra mente las criticas que nos hicieron desde que tenemos uso de razón; primero por nuestros criadores y luego por nuestros maestros y semejantes. Muchos padres hicieron lo propio y/o hacen lo propio cuando levantan el tono de la voz y están en constante crítica y critican al individuo y no la acción. Si nos dicen que somos estúpidos, llorones, torpes, etc, en lugar de decirnos que hicimos un acto o una conducta que no estaba bien, que ayer lloré cuando no debía de llorar y cometí una torpeza, no que soy torpe; es decir, critican al individuo y le ponen un rótulo y con ese rotulo muchos hemos crecido; en las familias aparece el piloso, el amargado, el pesado, el irresponsable y con ese nos guardaron en un baúl viejo al que le echaron llave y la votaron. De tanto que nos lo repitieron nos lo creímos, y como si fuera poco, por lo que hicimos o dejamos de hacer tenemos el yo acusador haciendo de las suyas porque así lo permitimos.

Hoy, hoy es un día especial, hoy en un día maravilloso, hoy Dios me permitió estar aquí y seré yo el que me ame, no más culpas, debo sentirme bien conmigo mismo, debo olvidar, debo mejorar mi autoestima. Debo olvidar mi enojo, la ansiedad, las tristezas, debo aprender y efectuar un cambio positivo; aprender a vivir de manera más cómoda y con mucho amor y auto aceptación aprender a controlar los estados de ánimo, todos podemos sacar nuestro poder porque lo poseemos tenemos el poder de suprimir los pensamientos negativos que se nos vuelven duendecillos y no nos permiten vivir en paz, que nos roban la alegría. Pensar, sentir y hacer, solo de manera positiva, eso es la actitud positiva.

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